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miércoles, 03 de octubre de 2018 a las 19:37

El primer sacerdote en denunciar a Karadima: Hans Kast, la figura que hoy complica a Ricardo Ezzati

"La verdad es la que nos hará libres". Fue la escueta respuesta que entregó en septiembre el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, al referirse a la investigación que busca esclarecer si encubrió abusos sexuales. La frase, que es en realidad un pasaje del evangelio de Juan, ya había sido citada por otro sacerdote siete años atrás: Hans Kast, que la emitió un día de mayo de 2011, cuando ratificó ante fiscalía su testimonio en contra de Fernando Karadima. Formado eclesiásticamente en el círculo de la Iglesia de El Bosque durante 20 años, hoy Kast se dedica a ser el párroco de la iglesia San Pedro de Las Condes. A pesar de su reticencia a hablar con la prensa, su nombre volvió a surgir en la víspera de la cita que tuvo Ezzati este miércoles con el fiscal Emiliano Arias, en la que finalmente el cardenal guardó silencio.
Esta vez, no fue su vínculo con el caso Karadima lo que volvió a reflotar el nombre del hermano mayor de José Antonio Kast, sino la existencia de un correo electrónico dirigido a Ezzati y firmado por él, en su calidad de canciller del arzobispado. Fechado en 2011, daba cuenta de denuncias en contra del sacerdote Jorge Laplagne, señalado por primera vez en 2010 e indagado por la Iglesia desde junio. "Pienso que es necesario abrir una investigación previa conforme lo pide el can. 1717, que no se demore mucho para discernir la verosimilitud de este asunto, considerando que se trata de dos hechos en diferentes lugares y tiempo", decía el mail, según informó La Tercera. "Quizás haya que considerar alguna medida pastoral y/o cautelar. Se hace por otro lado urgente abrir un departamento en la arquidiócesis que pueda recibir estas denuncias, ya que la cancillería tiene múltiples otras tareas y es prioritario atender cada denuncia que pueda llegar a la curia". Ninguna de sus sugerencias se concretó y el caso de Laplagne se cerró en 2015. La figura de Kast y la revelación de los correos podría complicar especialmente a Ezzati, en el marco de la indagatoria que busca resolver si existió encubrimiento de abusos con respecto a otro sacerdote: el ex canciller Óscar Muñoz Toledo.

En su relato, el sacerdote aseguró que vio a Karadima besar a dos adultos jóvenes en la boca, afuera de su habitación en la parroquia, y que a uno de ellos le pidió que el beso fuera "con lengua". Contó, también, que solía referirse a hombres jóvenes con nominativos femeninos, como "dama de compañía", o derechamente como "pololo". Afirmó haber visto tocaciones en genitales y nalgas por fuera del pantalón, y haber presenciado que jóvenes se quedaran hasta muy tarde con él, y se fueran de madrugada. También reveló la existencia de un jerga: para Karadima, el "cueto" era una manera de referirse al sexo, a raíz de un programa de televisión sobre sexualidad de Enrique Cueto. Según Kast, Karadima le pedía a una de sus víctimas y denunciantes que hicieran un "cueto profundo". Su testimonio remeció a los feligreses que frecuentaban esos círculos, quienes, todavía incrédulos, se negaban a aceptar las acusaciones empujadas por José Andrés Murillo, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y Fernando Batlle. Se dijo, en su momento, que sus palabras le dieron a las denuncias "otra fuerza y cariz".