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jueves, 02 de noviembre de 2017 a las 23:31

La Rusia de Putin toma distancia de los 100 años de la revolución

El pequeño reloj bañado en oro, cuya base es una figura de un rinoceronte ubicado en el Salón Blanco del Palacio de Invierno de San Petersburgo -antigua residencia de los zares rusos que actualmente alberga al Museo Hermitage- ha marcado durante 100 años la misma hora: las 2.10. Se trata del momento en que los bolcheviques tomaron el palacio la noche del 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre del calendario gregoriano) y que desde el viernes comenzará nuevamente a funcionar como parte de las actividades que se preparan en la ciudad que fue la antigua capital de los zares.

Al mismo tiempo, desde el martes, afuera del museo se puede observar un carro blindado de 1919 que tiene con letras rojas la inscripción: “Muerte al capital”. Sobre un vehículo similar, en abril de 1917, poco después de la Revolución de Febrero (que derrocó al zar Nicolás II), el líder bolchevique Vladimir Lenin pronunció su célebre discurso en el que llamó al pueblo ruso a hacer “la revolución socialista”.

Esta exhibición, junto con otras que se llevan a cabo en San Petersburgo y en Moscú, sumado a los libros que ocupan los estantes en las librerías, son una de las pocas muestras de las conmemoraciones por los 100 años de la revolución rusa. Porque si durante la era soviética estos eventos eran la ocasión perfecta para grandes celebraciones, con un tradicional desfile militar el 7 de noviembre en la Plaza Roja, el panorama actual es muy distinto. En Moscú, por ejemplo, cerca de la estación de metro Plaza Revolucionaria hay tiendas de diseño lujosas y restaurantes caros con terrazas que miran hacia el mausoleo donde se encuentra el cuerpo del líder bolchevique.

En 1917, el país atravesó una serie de episodios revolucionarios que desencadenaron en la caída del último zar Nicolás II, el 2 de marzo (según el calendario juliano y el 15 de marzo en el gregoriano), mientras que el 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario juliano) los bolcheviques se tomaron el poder de la mano de Lenin. Cinco años más tarde, en 1922, nació la Unión Soviética sobre las ruinas del imperio ruso.

Mirar el pasado

“¿Y por qué habría que festejarlo? El Kremlin no tiene previsto ningún acto al respecto”, respondió el miércoles el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, acerca de los 100 años de la revolución.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, conocido por sus ansias de revivir las glorias de la era soviética y a quien en su última edición la revista The Economist lo catalogó como un zar, ordenó en diciembre conmemorar el centenario de las revoluciones, aunque sin dejar de advertir sobre los peligros de resucitar los viejos antagonismos. “El año 2017 marca el 100 aniversario de las revoluciones de Febrero y Octubre. Este es un buen momento para mirar al pasado sobre las causas y la naturaleza de estas revoluciones en Rusia. No podemos arrastrar hasta nuestros días las divisiones, los odios, las afrentas y la crueldad del pasado. Recordemos que somos un pueblo unido. Un solo pueblo. Y Rusia solo hay una”, advirtió en un discurso el 1 de diciembre en 2016. Ya antes había criticado a Lenin y al gobierno bolchevique por haber “dibujado caprichosamente las fronteras”, según The Guardian.

También, al inaugurar el lunes un memorial en Moscú dedicado a las víctimas de la era soviética, Putin dijo que “estos crímenes no pueden tener ninguna justificación”.

“No está claro qué es lo que cree personalmente, pero es claro que el régimen, en general, no quiere tener una línea oficial, eso es lo único claro y lo dijeron a comienzos de año, que ellos se marginarían de la política de la conmemoración. No creo que le gusten las revoluciones en general. No es algo que quiera celebrar. Creo que está aterrado de tener una situación como la Maidán (las protestas en Kiev en 2013 y 2014) en Moscú. Es muy receloso de la revolución como una posibilidad real en Rusia, considerando que no se puede ver una reforma política. Algunas de sus declaraciones demuestran una hostilidad hacia los bolcheviques. Incluso ha sugerido que Stalin es una fuerza positiva. No creo que tenga una perspectiva clara, ya sea ideológica o histórica”, dijo a La Tercera el historiador Orlando Figes.

“La revolución de octubre es un asunto que aún divide a Rusia y lo seguirá haciendo por un largo tiempo. Sin embargo, diría que no hay un debate al respecto, porque ni la oposición liberal ni el gobierno ve ciertas raíces políticas en el establecimiento del Estado revolucionario bolchevique. Las voces de la oposición liberal odian este evento, pero no pueden encontrar predecesores históricos antes de 1917. Así que la agenda es criticar sin dar una alternativa”, sostiene Alexander Reznik, historiador ruso de la Universidad Europea de San Petersburgo.

En conversación con La Tercera, la historiadora estadounidense y ganadora del premio Pulitzer, Anne Applebaum, señaló que “la revolución rusa es un tema muy delicado”. Por un lado, fue muy disruptiva para el país, porque se asesinó a muchas personas y no sólo por la hambruna. “Es difícil mirarla de alguna forma que no sea una tragedia terrible, desde el punto de vista ruso. Gracias a ella se creó el Partido Comunista, el KGB; esas fueron las instituciones que remecieron el pensamiento de los líderes rusos, ellos son reticentes de reconocer que eran instituciones criminales. Ellos deben experimentar sentimientos muy contradictorios”, agregó.

Durante sus años en el poder, Putin ha usado la historia para ayudar a crear un sentido de destino nacional y unidad en Rusia, e incluso ha puesto en un sitial de culto nacional la victoria en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), según The Guardian. Así, bajo sus mandatos, los rusos han sido motivados a ver la historia como una larga lista de victorias, aunque 1917 es problemático. “Por un lado, el Estado soviético que vino desde la revolución fue el que ganó la guerra y cuyos logros militares y científicos son los que venera Putin. Pero él ha puesto la estabilidad como clave en su gobierno, por lo que celebrar la revolución va en contra del origen de su filosofía política”, señaló el diario.

En todo caso, un sondeo del centro Levada reveló que un 53% de los rusos tiene una opinión positiva del rol de Lenin y un 27% una negativa. El aniversario coincide, además, con los preparativos de las presidenciales de marzo de 2018, en las que el jefe del Kremlin debería presentarse a la reelección.

No por nada, el 7 de octubre pasado, con motivo del cumpleaños de Putin, el líder opositor Alexei Navalni -que tiene prohibido presentarse como candidato- organizó una marcha en San Petersburgo -ciudad natal del mandatario- en la que el cántico principal fue: “Abajo el zar”.

Fuente La Tercera