La iniciativa, apoyada por Corfo Atacama y el Comité de Desarrollo Productivo Atacama, fue ejecutada por Fundación Cocinamar y fortaleció la competitividad de mujeres y hombres de mar, impulsando el paso desde la recolección hacia la creación de productos con valor agregado.
Con una ceremonia en el Centro Cultural UDA de Caldera, se dio por finalizado el Programa de Difusión Tecnológica (PDT) «Difusión y transferencia tecnológica de buenas prácticas en el desarrollo de productos de valor agregado en base a algas regionales recolectadas por comunidades costeras de Atacama». Tras un año de despliegue territorial, la iniciativa logró consolidar un portafolio de proyectos, además de articular una red de colaboración entre recolectores, emprendedores, empresas y centros de investigación.
El programa benefició directamente a actores de la cadena productiva de Freirina, Huasco, Copiapó y Caldera. A través de asistencias técnicas, giras tecnológicas y prototipado, los participantes transitaron hacia una visión de negocio enfocada en la versatilidad de las algas como recurso estratégico para la región.
Para Pedro Maturana, director (s) de Corfo Atacama, los resultados del programa son una señal del potencial económico de la costa regional. “Desde Corfo valoramos positivamente este programa, ya que la difusión y transferencia de tecnología permitió avanzar con 31 beneficiarios que se dedican a actividades en torno a las algas. En particular, a través de asesorías, asistencias técnicas, giras tecnológicas y apoyo del equipo de Fundación Cocinamar, se logró avanzar con un portafolio de proyectos y un prototipaje de productos con mayor valor agregado, abriendo posibilidades de acceso a mercados de mayor importancia”.
Por su parte, Griselda Ilabel, directora de la iniciativa y de Fundación Cocinamar, destacó la voluntad de cambio en las comunidades: “Existe el capital social, los recursos financieros y la voluntad de transformar las algas en el superalimento que realmente son. El desafío ahora es incorporar ciencia, tecnología e investigación para poder crear productos de alto valor y estamos seguros de que lo vamos a lograr”.
Otro de los puntos destacados durante este cierre, fue la capacidad de las algas para transformarse en soluciones de alto valor. Gloria Cornejo, beneficiaria del programa, enfatizó la diversidad de aplicaciones que exploraron durante las giras tecnológicas realizadas en el marco del proyecto. “Para mí fue bien interesante ir a visitar experiencias exitosas porque te permite comparar y ver en qué estamos nosotros. Me interesa que la gente siga trabajando en algas porque su versatilidad es muy amplia, desde hacer biodiesel, cosmética, abonos para suelo, alimentación de aves o alimentos como los que estoy preparando ahora, que son los encurtidos, que están solo a nivel de prototipo, pero la idea es seguir encadenando esas experiencias desde la mirada con la cual llegué para seguir impulsando el consumo de algas, de la forma que sea”.
El cierre de este programa finaliza con 21 asistencias técnicas que permitieron identificar una cartera de proyectos con diversas iniciativas de agregación de valor a productos del mar, donde destacan productos de cosmética en base a algas y otros que apuntan a una diversificación productiva orientada al sector turístico.