Con emoción, expectativas y un profundo sentido de responsabilidad, más de seis mil jóvenes ingresaron, este 9 de abril al Ejército de Chile en el marco del proceso de Acuartelamiento del Contingente, fase con que comienzan el Servicio Militar Obligatorio (SMO) y que se proyecta como una etapa decisiva en la construcción de su futuro personal y profesional.
Seleccionados entre el 2 de marzo y el 8 de abril, un total de 6.023 conscriptos se incorporan a la Institución, distribuyéndose en 32 unidades a lo largo del país, desde Arica hasta Porvenir, con la participación de 691 mujeres voluntarias y 5.332 hombres, reflejando el interés que existe cada año por la conscripción.
El acto central se desarrolló en la Escuela de Infantería, donde se acuartelaron alrededor de 270 jóvenes y contó con la presencia del Comandante en Jefe, General de Ejército Pedro Varela S., y del Ministro de Defensa Nacional Fernando Barros T.
En la ocasión, el Comandante de Operaciones Terrestres, General de División Carlos Muñoz D., entregó un mensaje directo a los jóvenes, instándolos a enfrentar este desafío con compromiso y espíritu de servicio. “No asistimos simplemente a una ceremonia más, sino a un acto en que estos ciudadanos se ponen a disposición del país. Han decidido, con determinación y sacrificio, asumir el honor de servir a la patria. Chile necesita jóvenes como ustedes, y con su ingreso fortalecen al Ejército y el futuro de la nación”, señaló. A las familias, les dedicó palabras de reconocimiento: “A ustedes, madres, padres y seres queridos, gracias por la confianza depositada en el Ejército. Sabemos que detrás de cada joven hay valores y esfuerzos compartidos. Hoy ustedes no solo acompañan, también entregan, y esa entrega merece un profundo reconocimiento”.
La ceremonia incluyó un momento especialmente significativo: el desfile de los jóvenes, quienes, recién acuartelados, aprendieron las primeras formas militares y marcharon frente a sus familias. Este gesto, simbolizó el inicio de esta nueva etapa y permitió a los padres y familiares ver por primera vez a sus hijos formando parte de la Institución. La mezcla de sentimientos se hizo evidente en cada despedida.
Entre los testimonios, destacó el de Cristian Cuadra H., de Puente Alto, quien voluntariamente se incorporó al SMO. Será destinado a la 3ra. Brigada Acorazada “La Concepción” en Antofagasta. “Me interesa dar el corazón y mi vida por Chile. Quiero aprender, aprovechar los cursos y beneficios que se ofrecen”, expresó, acompañado por su hermana Mabel, quien comentó: “Lo echaré de menos, pero sé que esto le servirá para crecer”. En tanto que, Víctor Guerrero F., quien hará el servicio en el Regimiento de Infantería N.º 1 “Buin”, pero que es oriundo de Conchalí, ha recibido el respaldo de sus padres en este periodo que recién empieza. Su padre, Camilo Guerrero V., afirmó: “Estoy orgulloso de mi hijo, le ayudará a madurar y conocer el país”. Su madre, Maritza Núñez A., añadió: “Es una oportunidad de vida, que lo independiza y le abre nuevas perspectivas”.
El actual SMO busca precisamente transformar este tiempo en una experiencia integral. En el programa, los conscriptos recibirán instrucción militar tanto individual como colectiva y, posteriormente, se proyectarán laboral y académicamente, pudiendo optar después a las escuelas matrices, a ser Soldado de Tropa Profesional y rendir la prueba para la educación superior.
Asimismo, tendrán acceso a capacitaciones técnicas certificadas y nivelación de estudios, además de aprender un oficio. A ello se suman beneficios como un ingreso mensual de 230.165 pesos para los soldados de primer año, con posibilidad de incrementos por asignaciones y montos superiores en el segundo año.