NASA traslada el lanzador móvil al edificio de ensamblaje en Florida y comienzan los preparativos para Artemis III

El lanzador móvil de la NASA fue trasladado el 16 de abril desde el Complejo de Lanzamiento 39B hasta el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), uno de los mayores edificios de ensamblaje de cohetes del mundo, en Florida, como parte de los preparativos para Artemis III, la misión prevista para el año próximo, informó la NASA.

Según la agencia espacial, el movimiento del lanzador implicó recorrer 6,4 km utilizando el transportador oruga 2, un vehículo diseñado para desplazar estructuras de gran tamaño en el Centro Espacial Kennedy.

Esta operación se realizó apenas dos semanas después del vuelo de Artemis II, durante el cual 4 astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, este último representante de la Agencia Espacial Canadiense (la agencia espacial gubernamental de Canadá)— completaron una órbita lunar y regresaron a la Tierra.

El traslado responde a la necesidad de realizar inspecciones técnicas y análisis de datos tras el reciente lanzamiento de Artemis II. De acuerdo con información oficial, los equipos de la NASA evaluarán el estado de componentes como los paneles de la boca de la llama, responsables de soportar el calor y las vibraciones generadas por los motores del cohete, así como los umbilicales, encargados de suministrar energía y combustible durante la fase previa al despegue. Estos elementos serán sometidos a revisión junto con los levantadores y los paneles neumáticos, todos ellos afectados durante el encendido del propulsor.

La NASA especificó que, tras la llegada del lanzador al VAB, se priorizarán las evaluaciones estructurales antes de iniciar cualquier reparación. Las labores de mantenimiento buscan asegurar que todos los sistemas estén en condiciones adecuadas para las exigencias técnicas del próximo lanzamiento lunar.

El ensayo operativo realizado tras Artemis II permitió a los ingenieros de la NASA recopilar datos clave sobre el comportamiento de la plataforma bajo cargas extremas.

El propulsor empleado en la misión liberó 8,8 millones de libras (3,99 millones de kg) de empuje, una cifra que pone a prueba la resistencia de todos los sistemas asociados al lanzador móvil.

La agencia destacó que las modificaciones implementadas después de Artemis I contribuyeron a que los daños fueran mínimos durante el último lanzamiento.

De acuerdo con la NASA, la plataforma permanecerá fuera de servicio durante la jornada posterior al traslado, con el objetivo de permitir el descanso del personal que participó en la operación.

Las actividades de ensamblaje y mantenimiento se reanudarán en el interior del VAB, donde los equipos técnicos disponen de un entorno controlado para desarrollar los trabajos requeridos.

La plataforma de lanzamiento móvil es parte del programa Artemis, ya que permite trasladar el sistema de lanzamiento espacial (SLS) desde el edificio de ensamblaje hasta la plataforma de despegue. Este proceso requiere una coordinación logística compleja y la participación de decenas de ingenieros y técnicos especializados.

El transportador oruga 2, utilizado en el reciente traslado, es un vehículo de más de 3.000 toneladas (3.000.000 kg), diseñado originalmente en la década de 1960 para el programa Apolo, y actualizado con tecnología moderna.

El traslado y mantenimiento de la infraestructura terrestre son pasos previos en la preparación de Artemis III, la misión que prevé llevar nuevamente a astronautas al entorno lunar y, por primera vez, colocar a una mujer y a una persona de color en la superficie de la Luna, según los objetivos establecidos por la NASA.

Las operaciones logísticas y técnicas previas permiten que el programa Artemis mantenga su cronograma y cumpla con los hitos previstos para la exploración lunar a largo plazo.

Artemis II, cuya misión culminó recientemente, sirvió para validar los sistemas de soporte vital y navegación en condiciones reales de vuelo lunar.

La tripulación, compuesta por astronautas de la NASA y la Agencia Espacial Canadiense, completó una serie de maniobras que serán replicadas y perfeccionadas en Artemis III. Los datos obtenidos permitirán ajustar los protocolos de seguridad y operación para misiones futuras.

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