Miles de fanáticos de Shakira llegaron a Copacabana desde toda América Latina en la previa de su megaconcierto

Desde antes del amanecer, la atmósfera en Copacabana anticipa el furor que Shakira desatará la noche de este sábado 2 de mayo, cuando la barranquillera celebre el concierto más grande de toda su carrera.

Filas que se extienden por kilómetros, carteles pintados a mano, vendedores ambulantes con abanicos y gorras, y un zumbido colectivo que no para: el de los fans que peregrinaron desde todos los rincones de Brasil y América Latina.

La expectativa es monumental. Según los organizadores, se proyecta la presencia de más de dos millones de personas en la playa, una cifra que podría superar el récord establecido por Lady Gaga en 2025, cuando reunió a 2,1 millones de espectadores en el mismo escenario. Antes, en 2024, Madonna había congregado a 1,6 millones.

Ahora es el turno de la cantautora de 49 años, quien llega a Copacabana como el eslabón más reciente de una cadena de megashows que han convertido a esta playa en el coliseo del pop mundial.

“Estoy aquí por Shakira. Soy fan suya desde pequeña y viajé un día y medio en autobús para venir a verla“, expresa Daniela, abogada de profesión, en entrevista con Reuters.

Testimonios semejantes se repiten a lo largo de toda la playa. Sandy Gurian, maestra que tampoco quiso dar su apellido a los micrófonos de Reuters, confesó con emoción contenida: “Estoy muy feliz de estar aquí, y es la primera vez que la veo. Espero que sea la primera de muchas”.

“Espero que nos dé un espectáculo increíble, como siempre. Puede que haya alguna sorpresa, tal vez aparezca Anitta”, dijo otro admirador, en referencia a la superestrella brasileña con quien Shakira colaboró recientemente.

El entusiasmo de los fans se elevó exponencialmente desde el viernes por la noche, cuando Shakira subió al escenario para el ensayo general. Ante una multitud que se agolpó en la playa, la colombiana cantó junto a la legendaria Maria Bethânia —confirmada así como invitada especial— los clásicos brasileños “O que é o que é?”, de Gonzaguinha, y “Leãozinho”, de Caetano Veloso, quien también se unió momentáneamente al escenario. Al tomar el micrófono, Shakira lanzó un escueto y cargado mensaje al público: “Tudo organizado”, que fue respondido con ensordecedoras ovaciones.

Desde hace semanas, Río vive en modo Shakira. Enormes carteles con su rostro tapizan avenidas y edificios, y Copacabana ha sido rebautizada popularmente como “Lobacabana”, en referencia al apodo de “loba” que acompaña a la artista desde sus inicios.

El fenómeno trasciende lo cultural y tiene un impacto económico tangible. Las reservas aéreas para esta semana crecieron más de un 80% en comparación con el mismo período de 2024, según la agencia oficial de turismo brasileña. La alcaldía de Río estima que el evento inyectará más de 800 millones de reales —unos 160 millones de dólares— en la economía local.

La producción del espectáculo está a la altura del desafío histórico. Frente al mítico hotel Copacabana Palace se ha erigido un escenario monumental de 1.345 metros cuadrados.

Por otro lado, el operativo de seguridad montado para la noche no tiene precedentes en la historia de los megaconciertos de Copacabana. Las autoridades de Río han desplegado cerca de 8.000 efectivos, junto a drones, cámaras de reconocimiento facial y 18 puestos de control con detectores de metales distribuidos en los principales accesos al barrio.

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