Una nueva era de la exploración lunar y de la ciencia africana tendrá lugar en 2029, cuando la misión Africa2Moon concrete el despliegue de la primera red africana de radioastronomía en la superficie de la Luna.
El ambicioso proyecto, liderado por la Fundación para el Desarrollo Espacial de África y acompañado por una amplia red de instituciones científicas del continente, instalará un trío de sondas esféricas en el polo sur lunar.
Conocidas como BALLS por sus siglas en inglés (Esferas Lunares Bajas Africanas Rebotadas), estas sondas formarán una red de antenas capaz de escuchar señales de radio de baja frecuencia provenientes de las partes más antiguas y distantes del universo, señales que resultan imposibles de observar desde la superficie terrestre.
La misión, considerada el primer experimento de radioastronomía completamente africano en otro mundo, representa un salto tecnológico y científico para el hemisferio sur.
La cara oculta de la Luna —el sitio elegido para el despliegue— es reconocida por los astrónomos como el lugar con menor interferencia de radio en las proximidades de la Tierra. Esta región, protegida de las emisiones de radio terrestres y beneficiada por la ausencia de atmósfera, permite captar frecuencias que la Tierra bloquea.
“La Luna es un lugar ideal para realizar estos estudios, ya que las señales de baja frecuencia que se medirán son inobservables desde la Tierra debido a la interferencia creada por la atmósfera de nuestro planeta”, subrayó Carla Mitchell, directora de la misión y gerente del Programa África del Observatorio Sudafricano de Radioastronomía (SARAO).
La región elegida para el experimento, el polo sur lunar, presenta uno de los entornos más extremos del Sistema Solar, con temperaturas que descienden por debajo de los -200 grados Celsius. Pese a las dificultades, el lugar es crucial para la futura investigación espacial, ya que allí se encuentran cráteres permanentemente sombreados con reservas de hielo de agua, esenciales para las próximas bases lunares. Africa2Moon aspira a convertirse en el primer instrumento lunar de su tipo que logre operar con éxito en esa geografía, después de fallos previos de tecnologías estadounidenses y chinas.
Cada una de las BALLS consiste en una estructura esférica con anillos entrelazados, que encierra dos conjuntos triangulares de paneles solares. Estos paneles, orientados en direcciones opuestas, permiten capturar energía solar y alimentar los sistemas electrónicos de las antenas. Una vez desplegados, los tres sensores BALLS se distribuirán de forma uniforme sobre la superficie lunar. Las señales detectadas serán enviadas primero al módulo de aterrizaje de la misión china Chang’e-8 —socio clave del proyecto— y luego retransmitidas a la Tierra para su procesamiento científico.
El desarrollo y ensamblaje de los modelos estructurales y funcionales de BALLS fue realizado en África por equipos de Petrawell en Ciudad del Cabo, el Instituto de Investigación de Sistemas Aeroespaciales de la Universidad de KwaZulu-Natal, y el Laboratorio de Sistemas Electrónicos de la Universidad de Stellenbosch.
El prototipo que viajará en 2029 será el primer paso de una iniciativa con objetivos aún más ambiciosos: la instalación, en una futura misión, de 55 antenas en la cara oculta de la Luna, una por cada país africano. Este despliegue total convertiría a Africa2Moon en la mayor red de radioastronomía lunar del mundo y un símbolo de la cooperación científica intercontinental.
El proyecto también representa un demostrador tecnológico para futuras misiones lunares y un avance en la fabricación y operación de instrumentos científicos en ambientes extremos. El diseño de las BALLS permite mejoras para la segunda misión, como un mayor diámetro y un despliegue más rápido y disperso desde el módulo de aterrizaje.
Estas innovaciones enriquecerán la investigación científica y facilitarán la integración de nuevas tecnologías africanas en la exploración espacial internacional.
El futuro de Africa2Moon involucra la planificación de nuevos instrumentos y la mejora continua de los sistemas de observación. La colaboración con la misión china Chang’e-8 no solo aporta experiencia y capacidad tecnológica para su lanzamiento, sino que también abre la puerta a futuras alianzas con agencias y comunidades científicas internacionales.
La iniciativa Africa2Moon simboliza el potencial de África para liderar proyectos científicos globales y generar conocimiento de frontera. La radioastronomía lunar permitirá a los astrónomos del continente y del mundo explorar las señales más antiguas del universo, comprender fenómenos invisibles desde la Tierra y sentar las bases para una nueva generación de exploradores e innovadores africanos.