La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen, han rechazado “la inmigración descontrolada” y reclaman la creación de centros de repatriación en terceros países como respuesta a la inmigración irregular, en un comunicado conjunto en el que han exigido a los socios europeos una política migratoria más dura y con un refuerzo de las expulsiones en Europa.
“Entendemos que muchos puedan cuestionar nuestra colaboración. Provenimos de posiciones políticas muy diferentes y, desde luego, no coincidimos en todo. Somos las únicas dos mujeres jefas de gobierno en la UE. Una de nosotras dirige un gran país del sur; la otra, un pequeño país del norte. Pero nos une nuestro deseo de defender Europa.”, comienza la nota publicada en las redes sociales de la dirigente italiana.
La carta no hace mención explícita a la situación en Ceuta, la emergencia humanitaria que ha provocado un choque entre el Ejecutivo español y el italiano. Italia introdujo controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de lo acontecido en el enclave español en África y, posteriormente, el Gobierno español, ante la negativa italiana de levantarlos, replicó la medida para los que lleguen del país transalpino.
Roma ha sido una de las capitales europeas que han exigido a la UE la suspensión de España del espacio Schengen, una propuesta que fue trasladada a las instituciones europeas y que estuvo respaldada por varios socios, entre ellos Dinamarca, Finlandia y República Checa. El presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, arremetió contra estos por su respuesta a la crisis.
Meloni y Frederiksen pretenden ir más allá y han insistido en los “efectos negativos” de la inmigración ilegal descontrolada, vinculada, según ellas, al aumento de la tasa de criminalidad, la “creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública”.
Por ello, explican que su deber es “brindar respuestas concretas a los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables, y garantizar una mayor seguridad y protección para nuestras comunidades”. Y piden que se establezcan “centros de repatriación en terceros países, así como otras ‘soluciones innovadoras’ fuera de Europa, un proyecto que Italia ya ha realizado en Albania y que se piensa implementar en África, aunque se encuentra bloqueado por los tribunales. El modelo italiano ha llegado a seducir a algunas capitales y a las instituciones europeas, que el pasado mes de junio avalaron la implementación de estos centros.
El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, sí ha cargado contra España, recordando que Ceuta ha servido de “campo de pruebas” y ha enseñado una lección: “Las decisiones unilaterales —en referencia al modelo migratorio español de puertas abiertas— no pueden “descargar sus consecuencias en los países socios”.