Oficiales militares rusos llevaron a cabo el mes pasado ejercicios de planificación para evaluar la capacidad del país de absorber una nueva oleada de reclutas, en momentos en que el Kremlin no descarta ordenar una movilización militar que no se veía desde 2022, reveló este domingo el diario The Wall Street Journal.
Según el reporte del diario estadounidense, oficiales viajaron el mes pasado desde San Petersburgo hasta el enclave ruso de Kaliningrado, ubicado entre dos países de la OTAN y el mar Báltico, donde supervisaron procedimientos de preparación para una eventual movilización de los residentes de la región, incluidos detalles sobre cómo alojarlos, alimentarlos y armarlos, de acuerdo con funcionarios de inteligencia occidentales citados por el diario. El ejercicio en Kaliningrado fue solo uno de varios realizados en distintas regiones del país, según esas mismas fuentes.
El WSJ señaló que Kaliningrado, sede del ejercicio de movilización del mes pasado, viene recibiendo un escrutinio creciente por parte de funcionarios de inteligencia occidentales, que advirtieron que el enclave podría cumplir un rol en la planificación militar de Moscú. Según esas fuentes, Rusia podría, en un escenario de escalada con Occidente, ocupar parte del llamado corredor de Suwalki, una franja de territorio que conecta Kaliningrado con Bielorrusia —aliada de Moscú— atravesando Polonia y Lituania, ambos países de la OTAN.
Según el WSJ, países aliados también respondieron con sus propios despliegues: en la última semana llevaron a cabo un ejercicio aéreo planificado cerca del enclave ruso, con aviones de combate estadounidenses y noruegos y fuerzas terrestres polacas.
El Kremlin todavía no tomó la decisión de avanzar con una movilización y, según los funcionarios consultados por el WSJ, es poco probable que lo haga antes de las elecciones parlamentarias de fines de septiembre. Sin embargo, la determinación del presidente ruso, Vladímir Putin, de tomar el control de todo el Donbás pese a los avances lentos y costosos de sus tropas podría forzarlo a hacerlo.
Para el analista Michael Kofman, del centro de estudios Carnegie Endowment, en Washington, una movilización tardía “no será decisiva” este año, aunque podría convertirse en un factor para 2027, ya que si Rusia tenía plazos concretos para conquistar el Donbás debería haber movilizado tropas meses atrás.
Desde la consultora Eurasia Group, Alexander Kolyandr advirtió al WSJ que una movilización masiva implicaría alimentar, alojar, armar y pagar a los nuevos reclutas, además de restarlos del ya ajustado mercado laboral, lo que pondría al presupuesto ruso “bajo una presión inmensa”.
No obstante, en los últimos meses Moscú no logró reclutar suficientes soldados nuevos para reemplazar a los muertos y heridos en combate, mientras que los avances de los drones ucranianos redujeron la expectativa de vida de un soldado ruso promedio en el frente a apenas minutos, días o semanas. Esos problemas de personal, según funcionarios estadounidenses y europeos citados por el WSJ, podrían dejarle a Putin pocas alternativas más que ordenar una nueva ola de movilización.
La última movilización de Putin, ordenada en septiembre de 2022 para estabilizar el frente ruso, provocó un caos en todo el país: cientos de miles de hombres abandonaron Rusia, lo que generó una corrida por pasajes aéreos y filas de horas para cruzar la frontera hacia países como Georgia y Kazajistán.
El WSJ señaló que los rumores de una movilización inminente en las últimas semanas y meses ya generaron nerviosismo dentro de Rusia, con hombres buscando en internet formas de salir del país ante una eventual convocatoria, y que agentes inmobiliarios en Georgia y Armenia reportaron subas en los precios de las propiedades ante la expectativa de una nueva ola de emigrantes rusos.
El servicio de aduanas ruso informó la semana pasada que el tránsito entre Rusia y Georgia por el paso fronterizo de Verkhny Lars batió un récord, con más de 20.000 personas cruzando en un solo día.
El reclutamiento en Rusia sigue siendo oficialmente voluntario, aunque las autoridades recurren cada vez más a tácticas de presión, manipulación e incluso violencia para engrosar las filas en el frente. Según el analista ruso Alexey Yusupov, de la Fundación Friedrich Ebert, con sede en Alemania, el Kremlin podría optar por convocar a los hombres de a poco antes que repetir el escenario de pánico de 2022, ya que, según indicó, alterar la narrativa de una guerra manejada de forma “responsable” resultaría riesgoso para el gobierno ruso.
Las señales de una posible movilización se dan en medio de una nueva escalada del conflicto, que esta semana llevó a Ucrania a convocar en Kiev a sus principales socios europeos para reclamar más sistemas de defensa aérea, luego de que Rusia intensificara los bombardeos con misiles balísticos sobre la capital ucraniana, elevando las muertes de civiles a su nivel más alto desde los primeros meses de la invasión, en 2022.
Kiev, por su parte, mantiene una intensa campaña de ataques con drones contra la logística rusa, con golpes recientes contra almacenes de las empresas de comercio electrónico Ozon y Wildberries, refinerías de petróleo y objetivos militares en la retaguardia, como radares y aviones de combate.