CIPP es la tecnología que ha permitido reducir significativamente las intervenciones con impacto vial.
Renovar una red de alcantarillado ya no implica necesariamente romper pavimento y abrir una zanja a lo largo de la calle. Nueva Atacama proyecta superar al cierre de 2026 más de 10 mil metros de tuberías rehabilitadas en la región desde 2023, de los cuales el 92% se habrá ejecutado mediante CIPP, tecnología que instala una manga flexible dentro de la tubería existente y que permite renovar la infraestructura desde su interior.
Según explica el jefe del departamento de obras de Nueva Atacama, Francisco Leyton, la posibilidad de utilizar este sistema se determina antes de iniciar cada obra “Para ello, cámaras robotizadas recorren el interior de las tuberías de aguas servidas y registran su estado, permitiendo identificar aquellos tramos que pueden ser rehabilitados desde su interior y aquellos donde todavía es necesario recurrir a una excavación”.
Gracias a la implementación de esta tecnología, la sanitaria ha disminuido progresivamente la necesidad de recurrir a zanjas abiertas en sus programas anuales de rehabilitación de redes de alcantarillado. Sólo durante octubre, se renovarán mediante CIPP 27 nuevos tramos en Copiapó, Vallenar, Diego de Almagro, Tierra Amarilla y Huasco.
En Copiapó habrá intervenciones en el sector Francisco de Aguirre, mientras que en Vallenar se consideran, entre otros puntos, distintos tramos de O. Chandía y C. Ditborn. A ellos se suman avenida Rafael Torreblanca, en Diego de Almagro; Carlos Andreani, en Tierra Amarilla; y Craig en Huasco.
Una nueva tubería dentro de la existente
CIPP corresponde a las siglas en inglés de Cured-In-Place Pipe (tubería curada en el lugar). A diferencia de una renovación convencional, que requiere excavar para retirar la tubería deteriorada e instalar otra, este sistema permite formar una nueva tubería dentro de la existente.
Para ello, se introduce una manga flexible impregnada con resina que recorre el interior del tramo. Esta se expande hasta ajustarse a las paredes de la tubería y posteriormente es sometida a un proceso controlado de curado o endurecimiento, formando una nueva estructura continua y resistente en su interior.
Los beneficios de este sistema incluyen una vida útil de alrededor de 50 años para la tubería rehabilitada y tiempos de ejecución breves. Para el entorno, esto se traduce en menos ruido, polvo y movimiento de maquinaria, además de evitar cortes de tránsito prolongados y trabajos posteriores de reposición del pavimento. “Durante 2025, el 94% de los metros que rehabilitamos se ejecutó mediante CIPP y este 2026 el 100% de los metros renovados hasta ahora se han realizado con esta tecnología. Es una evolución que refleja cómo hemos consolidado nuevas soluciones para fortalecer nuestra infraestructura sanitaria pensando en la comunidad”, destacó Leyton