John Goodman resultó notablemente afectado por la pérdida de más de 90 kilogramos y aún no logra reconocerse cuando se mira al espejo, según declaraciones del actor difundidas esta semana en el pódcast Happy Sad Confused, conducido por Josh Horowitz.
“Pensé que iba a tener que aparecer desnudo. Dije: ‘No sé. Estoy bien. Mi cuerpo está demasiado destrozado por haber perdido todo ese peso’”, relató el actor de 74 años en el programa, al recordar por qué se negó a filmar una escena sin ropa para The Righteous Gemstones, la serie de HBO en la que tuvo un papel recurrente entre 2019 y 2025.
Goodman, que llegó a pesar cerca de 180 kilogramos en su momento de mayor peso, reconoció que sigue “intentando acostumbrarme a mi cara” y que persiste una sensación de extrañeza cuando se confronta con su propio reflejo.
“Es raro. Me imagino de una manera y me miro y pienso: ‘Oh, vaya’”, dijo. “Es extraño. Es divertido acostumbrarse. Hay muchas cosas a las que me estoy acostumbrando”.
El actor también admitió que la adaptación sigue en proceso: “Todavía me siento como un tipo gordo, pero está bien poder entrar en tiendas de ropa normal y comprar cosas”.
Sobre el ejercicio, fue directo: “Me tengo que obligar a ir al gimnasio. Si dependiera solo de mí, lo saltaría”.
El intérprete explicó que opta por hacer caso omiso a la atención pública que despierta su transformación física, aunque admitió que, al ser figura del mundo del espectáculo, cierto escrutinio es inevitable. “Como estoy en este negocio, es un tema válido, hasta cierto punto”, señaló en el pódcast.
Goodman también vinculó su antiguo peso con el desarrollo de su carrera. Recordó que al llegar a la industria rondaba los 100 kilogramos y estaba “en buena forma” gracias a correr a diario por las calles de Nueva York.
A partir de ahí, según él mismo, vino el autosabotaje. “Estaba trabajando lo suficiente tal como estaba. No estaba loco al respecto, pero me pregunto si probablemente me saboteé a mí mismo”, reflexionó.
En años recientes, la estrella de cine detalló su proceso: contrató un entrenador personal, eliminó el azúcar de su dieta y comenzó a ejercitarse seis días a la semana. “Quería vivir mejor”, puntualizó.
John Goodman también abordó el desempeño comercial de Digger, el filme dirigido por Alejandro G. Iñárritu en el que comparte cartel con Tom Cruise.
La película, cuya producción superó los USD 160 millones, recaudó apenas USD 15 millones en su debut en el mercado doméstico y no ha superado los USD 50 millones a nivel mundial tras un mes en cartelera.
Para alcanzar el punto de equilibrio, precisaba recaudar cerca de USD 350 millones, lo que convierte a Digger en uno de los fracasos comerciales más costosos de la historia reciente de Hollywood, con pérdidas estimadas en USD 250 millones para Warner Bros.