Estados Unidos anunció la imposición de un nuevo paquete de sanciones contra 21 personas y empresas vinculadas a redes de financiación de los rebeldes hutíes en Yemen, a quienes volvió a acusar de estar respaldados por Irán. El Departamento del Tesoro estadounidense detalló en un comunicado que, además de los individuos y compañías señalados, la medida afecta a un buque implicado en la transferencia de productos derivados del petróleo y que habría servido para suministrar armamento y equipos de “doble uso” a los hutíes.
Según el comunicado del Tesoro, la acción se dirige contra los canales financieros que conectan al régimen iraní con los hutíes, profundizando las restricciones previas para limitar el acceso del régimen iraní a los ingresos petroleros utilizados en la financiación de grupos terroristas. El texto subrayó que también se sancionó a “empresas pantalla, facilitadores y operativos clave” con sede en Yemen, Omán y Emiratos Árabes Unidos (EAU), integrantes de redes de generación de ingresos y contrabando que sostienen la capacidad de los hutíes para realizar actividades desestabilizadoras y ataques contra buques comerciales en el mar Rojo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, manifestó que “los hutíes amenazan a Estados Unidos con actos terroristas y ataques a buques comerciales que transitan por el mar Rojo. El Departamento del Tesoro está tomando medidas para aislar a casi dos decenas de personas y entidades involucradas en el transporte de petróleo, la adquisición de armas y la prestación de servicios financieros a esta organización terrorista respaldada por Irán”. Bessent añadió que la institución utilizará todos los recursos a su disposición para “exponer a las redes e individuos que facilitan el terrorismo hutí”.
Estas sanciones se suman a las impuestas en julio de 2025 contra dos individuos y cinco entidades acusadas por Washington de importar petróleo y realizar operaciones de captación y lavado de dinero en beneficio de los hutíes. Además, el Tesoro estadounidense sancionó recientemente a responsables de la represión de las autoridades iraníes contra manifestantes antigubernamentales y a redes bancarias clandestinas vinculadas con la élite iraní.
El Departamento de Estado sostuvo que privar de estos recursos dificultará la capacidad de los hutíes para sostener sus operaciones, afirmando: “Estamos privando a estos terroristas de los recursos que necesitan para llevar a cabo sus acciones imprudentes y desestabilizadoras”.
Los hutíes, que mantienen el control de la capital Saná y otras zonas del norte y el oeste de Yemen desde 2015, han lanzado varios ataques contra territorio de Israel y buques con algún tipo de conexión israelí tras la ofensiva en Gaza iniciada después de los ataques del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) el 7 de octubre. También han atacado buques y drones estadounidenses y británicos en respuesta a bombardeos de esos países sobre Yemen.
Por su parte, el líder hutí, Abdelmalek al Huti, acusó a Estados Unidos e Israel de orquestar la violencia en Irán mediante “bandas criminales” y advirtió que su grupo no dudará en atacar cualquier presencia israelí en Somalilandia.
Estados Unidos designó a Ansarallah (nombre formal de los hutíes) como Terrorista Global Especialmente Designado (TGED) en febrero de 2024 y, en marzo de 2025, volvió a catalogarla como Organización Terrorista Extranjera bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad estadounidense. Los hutíes han enmarcado sus acciones regionales en una confrontación más amplia con Israel y sus aliados, especialmente desde el estallido de la guerra en Gaza.