El año no comenzó de la mejor manera para la Catedral de Santiago. El pasado 6 de enero, sujetos forzaron el ingreso al templo y sustrajeron diversos artículos, entre ellos candelabros y otros objetos utilizados en liturgias, piezas de valor incalculable por su alto valor histórico, cultural y religioso.
Tras la recuperación de los objetos robados, Raúl La Torre, historiador y coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (Uandes), destacó la relevancia de este hecho, aunque advirtió que aún es necesario evaluar el estado de las piezas. “Es una gran noticia que se hayan podido encontrar los artículos robados de la Catedral de Santiago. Todavía estamos a tiempo de analizar el daño que se les pueda haber hecho a estas”, señaló.
Valor histórico y llamado a reforzar el cuidado del patrimonio
Según explicó La Torre, se trata de piezas con un profundo significado para el país. “Son objetos que tienen un gran valor histórico para nuestra identidad nacional, para la cultura religiosa y para el ámbito religioso”, afirmó, subrayando además que se encontraban en espacios altamente simbólicos del templo y mantenían una conexión directa con las personas que asisten habitualmente a la Catedral.
Asimismo, recalcó que estos objetos están estrechamente vinculados a la historia de la Catedral de Santiago, a la presencia jesuita en Chile y al legado patrimonial que dicha presencia ha dejado en el país. En ese sentido, sostuvo que, junto con evaluar los daños, este episodio debiera impulsar una mayor puesta en valor del patrimonio cultural y religioso.
“Esto también debe animar a tomar las medidas necesarias para que la Catedral de Santiago no vuelva a sufrir un robo de estas características y, al mismo tiempo, permita que conozcamos la riqueza patrimonial que nos vincula, que habla de nosotros mismos y que está presente en los edificios y monumentos nacionales”, indicó.
Finalmente, el historiador advirtió que lo ocurrido en la Catedral se suma a otros hechos recientes que evidencian un descuido generalizado del patrimonio en Chile. A su juicio, estas situaciones deben llevar a una reflexión más profunda, no solo desde la prevención de daños, sino también desde un cuidado positivo, orientado a dar a conocer y enseñar a valorar el patrimonio, ya que “solo se cuida aquello que se conoce y se valora”.