La familia de María Victoria Reyes, inspectora de 58 años que fue asesinada por un alumno en Calama, Región de Antofagasta, recordó este sábado la vocación de la mujer como funcionaria educativa y alertó, en paralelo, sobre el deterioro de la convivencia escolar.
El hecho ocurrió al interior del Instituto Obispo Silva Lezaeta, donde el estudiante de 18 años atacó con un arma blanca a la mujer, de 59, quien falleció por la gravedad de sus heridas, y a otras cuatro personas: una funcionaria y tres estudiantes.
«Mi mamá quería mucho a sus niños, disfrutaba mucho su trabajo, Ella siempre les entregó mucho amor», aseguró Carolina Collao Reyes, hija de la víctima, que recordó también a su madre como una mujer de «corazón noble» que disfrutaba profundamente su labor.
Asimismo, se reveló que la víctima cumplía 10 años de servicio en el mismo establecimiento donde también fue alumna.
Sin embargo, tras esa entrega, existía una preocupación creciente. Según relató Carolina, su madre ya había advertido cambios en el entorno educativo, mencionando que «el colegio se había vuelto un poco más peligroso y que se veía en los jóvenes una conducta más agresiva».
Incluso, reveló que la inspectora tuvo que intervenir en incidentes previos, recibiendo golpes al intentar separar riñas.