Estudio de World Vision revela que el 77% de la niñez en esa comuna no se siente seguro en su barrio. Además, el 44% de los niños nunca o solo a veces ha recibido orientación sobre protección o protocolos de denuncia.
La inseguridad barrial se está convirtiendo en una de las principales amenazas para el bienestar de niños, niñas y adolescentes en Chile. Así lo revela un levantamiento realizado por World Vision Chile, donde el 77% de los participantes de la comuna de Alto Hospicio aseguró que nunca o solo a veces se siente seguro en su propio barrio.
El estudio, desarrollado entre octubre y diciembre de 2025 a través de 405 encuestas y grupos focales con niños, niñas y adolescentes de las comunas de Alto Hospicio, Cerro Navia, Coronel y Temuco, identificó que la violencia en espacios públicos, el consumo de drogas, los robos, las balaceras y el deterioro urbano forman parte de las preocupaciones cotidianas de la niñez, impactando directamente su bienestar, salud mental y participación comunitaria.
Uno de los hallazgos que más preocupa a la organización es cómo plazas, calles y espacios comunitarios están dejando de percibirse como lugares seguros para jugar, compartir o participar. “No nos sentimos seguros en las plazas ni en las calles cerca de la casa”, y “Necesitamos más espacios para jugar, descansar y sentirnos tranquilosˮ, fueron algunas de las frases que más se repitió entre los niños participantes del estudio.
Además, entre los principales hallazgos del estudio, se identificó que:
- 77% de los niños y adolescentes nunca o solo a veces se siente seguro en su barrio.
- El hogar (94%) y la escuela (84%) aparecen como los espacios más seguros, aunque con tensiones crecientes.
- El 44% nunca o a veces ha recibido talleres o información sobre protección y protocolos de denuncia.
- 46% no sabe siempre dónde acudir ante una vulneración o problema de seguridad.
- Sólo el 1% identifica el barrio como un espacio de participación.
- Plazas, calles y espacios públicos son percibidos como lugares de riesgo, asociados a violencia, robos, consumo de drogas y balaceras.
- El 56% afirma que su opinión nunca genera cambios reales en su comunidad.
Para Martha Yaneth Rodríguez, Directora Ejecutiva de World Vision, los resultados evidencian que la crisis de seguridad también está afectando profundamente la vida cotidiana de la niñez, destacando que “lo preocupante es que niños y niñas crecen normalizando vivir con miedo, violencia y consumo de drogas en sus barrios. Cuando los espacios públicos dejan de ser lugares seguros para jugar o compartir, lo que se deteriora no es solo la seguridad, sino también la vida comunitaria, la salud mental y las oportunidades de desarrollo de la infancia”.
El levantamiento identificó además que las principales necesidades señaladas por niños y adolescentes en esta comuna son lugares para jugar y recrearse, mayor seguridad en espacios públicos, programas deportivos accesibles y espacios reales de participación.
El informe concluye que la percepción de inseguridad expresada por niños, niñas y adolescentes en Alto Hospicio no responde únicamente al debate público sobre delincuencia, sino también a experiencias concretas de violencia como situaciones que les generan miedo, robos y personas que consumen droga, abandono urbano y falta de infraestructura comunitaria.
Acerca de:
World Vision es una organización global de desarrollo, ayuda humanitaria e incidencia, dedicada a proteger y mejorar el bienestar de la niñez más vulnerable. Presente en Chile desde hace 40 años, trabaja en comunidades de alta vulnerabilidad en cinco regiones del país: Arica y Parinacota, Tarapacá, Metropolitana, Araucanía y Biobío, promoviendo los derechos de la infancia y previniendo la violencia.
A nivel global, World Vision impacta la vida de millones de niños, niñas y adolescentes en más de 100 países, gracias al compromiso de 42 mil personas que comparten el mismo propósito: crear entornos seguros, solidarios y de desarrollo integral junto a las comunidades. Fundada en 1950 por el misionero estadounidense, Bob Pierce, la organización dio origen al modelo de “apadrinamiento”, conectando a personas dispuestas a brindar apoyo directo y emocional a niños y niñas en situación de vulnerabilidad.