La compañía inició su Operación Invierno 2026, un amplio despliegue preventivo que permite enfrentar nieve, viento, bajas temperaturas y complejas condiciones del tiempo a más de 4 mil metros de altura, donde la planificación y la seguridad son clave para mantener la producción en uno de los entornos más extremos de la minería chilena.
Con la llegada de las bajas temperaturas y las condiciones propias de la cordillera atacameña, Lundin Mining Caserones inició su Operación Invierno 2026, un amplio despliegue preventivo y operativo orientado a resguardar a las personas y asegurar la continuidad de sus procesos en un entorno marcado por la nieve, el viento y las extremas condiciones de altura geográfica.
Ubicada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, la operación enfrenta cada año intensas nevadas, lluvias, temperaturas bajo cero y episodios de baja visibilidad, condiciones que exigen una preparación anticipada y una coordinación permanente entre distintas áreas de la compañía para mantener una operación segura en plena alta cordillera.
“Nuestro foco debe estar en asegurar condiciones que permitan a nuestro personal tomar decisiones seguras, con información clara y estándares bien definidos”, señaló William Henott, director de Operaciones de Caserones, destacando el trabajo preventivo que se desarrolla durante esta época del año.
La Operación Invierno contempla monitoreo meteorológico permanente, emisión diaria de pronósticos del tiempo, control y despeje de rutas, habilitación de refugios y equipos preparados para responder ante contingencias. Junto con ello, se realizan inspecciones permanentes en caminos, estructuras e instalaciones críticas, además de reforzar protocolos especiales para conducción y desplazamiento en zonas con nieve y hielo.
Entre las medidas implementadas también se considera el uso obligatorio de ropa técnica de invierno por capas, controles preventivos para quienes desarrollan labores en exterior, disponibilidad de sal para el despeje de accesos y capacitación específica para enfrentar desplazamientos y trabajos en condiciones de congelamiento y baja visibilidad.
“Para que el sistema funcione adecuadamente, es fundamental que las personas comprendan los riesgos y actúen oportunamente. El invierno en alta cordillera exige preparación, experiencia y criterio en la toma de decisiones”, explicó Rodrigo Leiva, jefe de Caminos, Nieve y Servicios de Caserones.
Las medidas implementadas consideran a trabajadores propios, empresas colaboradoras y visitas, bajo estrictos estándares de seguridad que buscan anticiparse a las complejas condiciones propias del invierno cordillerano.
La temporada invernal se extenderá durante los próximos meses, periodo en el que la anticipación, el trabajo coordinado y la disciplina operacional resultan fundamentales para enfrentar las complejas condiciones de la cordillera de Atacama, donde ningún detalle puede quedar al azar.