La digitalización de los hospitales impulsa nuevas exigencias para su infraestructura energética

La digitalización del sector salud está transformando la operación hospitalaria. Equipos de diagnóstico, quirófanos, laboratorios y sistemas clínicos funcionan sobre infraestructura tecnológica que requiere suministro eléctrico continuo, monitoreo permanente y alta disponibilidad para garantizar la seguridad de los pacientes. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en 2024, equivalentes al 1,5% de la demanda eléctrica mundial. Su consumo ha crecido a un ritmo cercano al 12% anual durante los últimos cinco años y se proyecta que supere los 945 TWh en 2030, impulsado principalmente por la expansión de la inteligencia artificial y otros servicios digitales. En Chile, el avance de la digitalización en hospitales y centros de salud ha incrementado la dependencia de plataformas clínicas, registros electrónicos y sistemas conectados, haciendo que la continuidad de la infraestructura tecnológica sea un elemento cada vez más crítico para la atención de los pacientes.

Hoy los hospitales operan como ecosistemas altamente digitalizados donde la atención médica depende tanto del personal clínico como de la continuidad de los sistemas tecnológicos. Historias clínicas electrónicas, plataformas de gestión hospitalaria, equipos de imágenes diagnósticas y sistemas de monitoreo en tiempo real requieren infraestructura capaz de operar sin interrupciones, incluso en escenarios de alta demanda o inestabilidad energética.

Este entorno ha acelerado la adopción de infraestructura crítica basada en data centers, edge computing y sistemas de automatización, que permiten procesar y analizar información en tiempo real. En este tipo de entornos, la disponibilidad no es opcional: una interrupción energética o un retraso en el procesamiento de datos puede impactar directamente la toma de decisiones clínicas y la seguridad del paciente.

En este contexto, la industria ha desarrollado soluciones orientadas a fortalecer la continuidad operativa de los centros de salud mediante sistemas de respaldo energético, monitoreo en tiempo real y herramientas de gestión que permiten anticipar fallas y reducir el riesgo de interrupciones.

Entre estas tecnologías se encuentran los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS), que protegen cargas críticas y garantizan el suministro eléctrico para equipos médicos, quirófanos y sistemas de soporte clínico. Su arquitectura modular y escalable permite adaptar la capacidad energética a las necesidades de cada centro de salud, optimizando el uso del espacio y mejorando la eficiencia operativa.

A ello se suman plataformas de monitoreo basadas en la nube, capaces de supervisar en tiempo real la infraestructura eléctrica y tecnológica. Mediante analítica y alertas inteligentes, estas herramientas permiten detectar fallas de forma anticipada, facilitar una gestión más proactiva y reducir el riesgo de interrupciones en entornos donde la continuidad es un requisito permanente.

«Los hospitales modernos dependen de una infraestructura tecnológica que debe ser tan confiable como el propio equipo médico. La continuidad energética y el monitoreo inteligente permiten que los sistemas críticos mantengan su operación, contribuyendo a proteger la atención de los pacientes», afirmó Hernán Neirotti, Regional Manager – Pre Sales & Business Development de Schneider Electric.

A medida que los sistemas de salud evolucionan hacia modelos cada vez más digitales y conectados, la infraestructura energética adquiere un rol cada vez más relevante para asegurar la continuidad de la atención. La integración entre energía, tecnología y monitoreo permite fortalecer la resiliencia operativa de los hospitales y apoyar una atención médica más segura y eficiente.

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