El Gobierno anunció este sábado el cierre de su embajada en la República Islámica de Irán, una medida que entrará en vigor el 31 de agosto y que no implica la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos Estados. Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, la determinación responde a “consideraciones de reordenamiento operativo” y a factores preventivos asociados a la seguridad en Medio Oriente.
La decisión fue comunicada a través de un comunicado oficial en el que la Cancillería chilena aclaró que el cierre de la sede diplomática en Teherán no supone la suspensión del vínculo bilateral. El texto difundido por el ministerio subraya que los trámites consulares de los ciudadanos chilenos en Irán serán reasignados y pasarán a ser atendidos en el Consulado de Chile en Ankara, Turquía.
De acuerdo con el reporte difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, la medida busca optimizar recursos en el marco de los objetivos de la política exterior y responde también a la situación de inestabilidad y riesgos existentes en la región. En el comunicado, la cartera dirigida por el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna enfatizó el carácter preventivo de la decisión, alineándose con otros países que en los últimos meses han optado por cerrar temporalmente sus representaciones diplomáticas en Irán y retirar a su personal.
Irán ha experimentado una escalada de tensiones regionales que ha llevado a varias naciones a modificar su presencia diplomática en ese país. El cierre de la embajada chilena sigue el patrón adoptado por otros Estados que han priorizado la seguridad de su personal diplomático ante el agravamiento del contexto bélico y político en Medio Oriente.
La reestructuración de la política exterior chilena se produce en paralelo a otros cambios relevantes implementados por el presidente José Antonio Kast, quien recientemente designó como embajador en Israel al abogado Gabriel Zaliasnik. Su nombramiento supone un restablecimiento pleno de la relación bilateral con Israel, distanciándose de la postura adoptada por el ex mandatario Gabriel Boric. Zaliasnik, penalista y profesor, presidió la Comunidad Judía de Chile.
El viraje diplomático chileno resulta más notorio dado que en 2024 Chile se adhirió a la denuncia presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), además del llamado a consultas del embajador chileno en Tel Aviv durante la gestión de Boric, quien también retiró a los agregados militares de esa sede.
El giro en la política exterior chilena se reflejó en la reciente reunión bilateral entre Kast y el presidente israelí Isaac Herzog en Costa Rica, así como en las reacciones de la comunidad palestina en Chile, una de las más numerosas fuera del mundo árabe.
El equipo de asesores internacionales de Kast incluye ahora a Eitam Bloch, abogado con vínculos con organizaciones sionistas en Argentina, Estados Unidos e Israel. La redefinición de las prioridades diplomáticas, sumada al cierre de la embajada en Irán, marca una nueva etapa en la política exterior chilena, con ajustes en la asignación de recursos y en la gestión de la seguridad de sus representaciones en escenarios de alta volatilidad.