Las imágenes aéreas difundidas por la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA, por sus siglas en inglés) muestran un paisaje de destrucción sin precedentes: edificios aplastados bajo capas de barro a lo largo del río Trishuli, puentes desaparecidos y caminos borrados en los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Las imágenes documentan las consecuencias de un colapso glaciar que desencadenó una de las mayores catástrofes naturales que Nepal ha vivido desde el terremoto de 2015.
El desastre se produjo el miércoles cuando un tramo de glaciar de alta montaña cedió en el lado tibetano e impulsó una avalancha de hielo, agua, roca y barro a lo largo de los valles fluviales del Himalaya. El torrente arrasó aldeas enteras, destruyó infraestructura hidroeléctrica y sepultó vehículos y personas que no tuvieron tiempo de escapar. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el colapso glaciar también generó enormes acumulaciones de agua y escombros que formaron lagos artificiales con riesgo de rotura.
Al cierre del viernes 28 de agosto, la Policía de Nepal contabilizaba más de 500 muertos, mientras que fuentes del primer ministro cifran en 538 los fallecidos confirmados. En el lado chino del Himalaya, las autoridades de Tíbet informaron de cinco muertos y 558 desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros. La cifra total de personas sin localizar a ambos lados de la frontera supera las 1.400.
Entre los desaparecidos, 977 corresponden al territorio nepalés, de los cuales 517 son turistas extranjeros. Los ciudadanos de India representan el grupo más numeroso de afectados foráneos, con casi 300 personas sin noticias. Estados Unidos reportó 90 de sus ciudadanos fuera de contacto, mientras que Australia informó de 39 compatriotas desaparecidos, incluido un menor de 11 años. Malasia, Reino Unido y Canadá también figuran entre los países con mayor cantidad de nacionales sin localizar.
La búsqueda de supervivientes complicó enormemente el panorama cuando la Policía de Nepal alertó a todos los equipos de rescate de que debían “trasladarse de inmediato a un lugar seguro”, tras recibir información de que una presa de agua en el lado tibetano había vuelto a romperse. Al otro lado de la frontera, China suspendió temporalmente sus operaciones en la zona más afectada de Gyirong por el riesgo de nuevas inundaciones. La cadena estatal CCTV informó de que un lago formado por el acúmulo de escombros desbordó hacia donde se dirigían los equipos de rescate, aunque más tarde indicó que el nivel del agua bajaba y que “el riesgo disminuye gradualmente”.
El presidente chino Xi Jinping presidió el viernes una reunión sobre los trabajos de emergencia y ofreció la asistencia de Beijing a Nepal. “China está dispuesta a ayudar activamente a Nepal en sus labores de rescate y a brindar apoyo y ayuda en la medida de sus posibilidades”, señaló Xi en un mensaje de condolencia al presidente nepalés, según recogió CCTV. La cobertura de Reuters precisó además que el primer ministro chino Li Qiang se desplazó a Gyirong para supervisar personalmente las operaciones, junto a unos 500 efectivos militares y paramilitares.
El túnel de la central hidroeléctrica de Trishuli 3A concentró uno de los episodios más dramáticos de la jornada. El ejército nepalés localizó a más de un centenar de personas atrapadas en el interior de la galería, pero la destrucción del entorno dificultaba incluso la identificación de los accesos. “Se despacharon dos helicópteros, pero es difícil porque es complicado incluso localizar las entradas al túnel”, explicó el portavoz del ejército, Raja Ram Basnet, en declaraciones a la agencia AFP. Hasta el momento, 350 trabajadores y residentes de esa zona ya habían sido evacuados.
Los propios obreros rescatados describieron la velocidad a la que avanzó la catástrofe. Buddha Tamang, uno de los supervivientes, relató a AFP que se salvó únicamente porque en el momento de la riada se encontraba en el interior de un túnel de la presa donde trabajaba. “Sobreviví porque estaba en el túnel”, dijo Tamang, evacuado en helicóptero tras pasar más de 24 horas aislado. “Los altos mandos que trabajaban en el otro lado fueron arrastrados por la corriente”, añadió.