Un ataque vandálico registrado durante la madrugada de este viernes obligó a suspender la atención de público en el Cesfam Cardenal Raúl Silva Henríquez, ubicado en el sector de Bajos de Mena, en la comuna de Puente Alto.
El recinto sufrió daños en ventanales, computadores y otros elementos, cuyo costo fue estimado en cerca de 30 millones de pesos.
De acuerdo con los antecedentes entregados en el lugar, un grupo de desconocidos ingresó por la fuerza al establecimiento, rompió los accesos, activó extintores en el interior y provocó diversos destrozos.
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) concurrió al recinto para realizar diligencias y recopilar antecedentes que permitan identificar a los responsables.
El hecho ocurrió en medio de una jornada de manifestaciones protagonizadas por personas que serían desalojadas de la Villa El Volcán 1 durante la próxima semana, que se relaciona con un proyecto del Ministerio de Vivienda para construir viviendas sociales en ese sector.
El alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, manifestó su molestia por la falta de respuesta de las autoridades de seguridad, asegurando que durante la jornada había advertido sobre los riesgos que enfrentaban los funcionarios y pacientes del centro asistencial.
Según relató, el municipio envió correos electrónicos a la Delegación Presidencial y alertó sobre la situación.
Además, indicó que acudió a la 66ª Comisaría de Carabineros para solicitar mayor presencia policial, debido a la cercanía de las manifestaciones con el establecimiento de salud.
«Reportamos esto, tengo el correo enviado a la Delegación Presidencial. No llegó nadie, tuve que salir de la Central Cámaras, llamar al prefecto, me vine a la 66a Comisaría, que está a dos cuadras. Ahí vino el teniente para acá cuando ya estaban saqueando, rompiendo todo. El malestar es generalizado, porque acá había un carabinero de punto fijo y hace tres meses lo retiraron de acá», aseveró el alcalde.
Toledo sostuvo que los funcionarios debieron esconderse por temor durante el ataque, mientras algunos pacientes permanecían en el recinto. También señaló que la situación había sido informada previamente a las autoridades y cuestionó que no se dispusieran oportunamente mayores medidas de resguardo.
La suspensión de los servicios generó preocupación entre los vecinos que llegaron durante la mañana para asistir a consultas médicas, realizarse exámenes, solicitar horas o retirar medicamentos.
Entre los afectados se encontraba Domingo, quien relató que llevaba más de un año esperando una atención médica y que había acudido temprano al establecimiento.
Otros usuarios señalaron que esperaban desde septiembre por una hora de podología, prestación que se entrega una vez al mes.
Ante la imposibilidad de utilizar los sistemas y equipos afectados por los daños, las personas fueron informadas de que sus atenciones serían reprogramadas para la próxima semana o derivadas al Cesfam Karol Wojtyla, ubicado en las cercanías.