Rod Stewart, de 81 años, admitió que su esposa, Penny Lancaster, le ha ordenado que reduzca su consumo de alcohol, aunque el cantante reconoció que no está dispuesto a renunciar a una copa de vino con la cena.
Las declaraciones se producen a días de que el artista arranque los preparativos para The Final Encore, su gira de despedida de los escenarios
“Ojalá pudiera frenar mi consumo de alcohol, pero me encanta el vino con la cena. Tengo un gran chef y no puedo beber agua con una buena comida”, confesó Stewart a The Sun
El músico también reprodujo las palabras de su esposa: “Penny dice: ‘Debes reducir, cariño’. Yo solo tomo un par de copas. Pero a veces me paso a los martinis de manzana y puedo tomármelos en serio”, declaró.
Lancaster, de 55 años, y Stewart llevan 19 años casados. El cantante indicó que, si bien acata parcialmente las recomendaciones de su mujer, el vino en la mesa sigue siendo una costumbre inamovible.
Stewart les transmite a sus hijos la misma postura con matices: les ha inculcado la importancia de saber cuándo detenerse para poder cumplir con sus obligaciones al día siguiente, aunque él mismo se atribuye una tolerancia al alcohol forjada durante décadas en el mundo del espectáculo.
El músico también trazó una diferencia entre sus hábitos actuales y los de sus años de juventud sobre el escenario. Cuando tenía entre veinte y treinta años, reconoció, los cantantes salían a actuar sin calentar y con libertad total para beber y consumir lo que quisieran antes de subir al escenario. Hoy, en cambio, sale sobrio a cada función.
Stewart también describió un régimen de preparación física estricto de cara a su última gira. Pedalea en bicicleta tres veces por semana y nada con regularidad, práctica que atribuye a un consejo que le dio Frank Sinatra: nadar bajo el agua para practicar la contención del aliento, lo que fortalece la capacidad vocal.
Antes de salir al escenario, cumple una hora de entrenamiento físico y calentamiento de voz. Solo después del tercer tema de cada función se permite un ron con cola.
“Entreno como un atleta”, dijo. También utiliza guantes blancos cuando sale a la calle porque, según sus propias palabras, está “totalmente paranoico” con los resfriados y la gripe.
A pesar de que Stewart reconoció que ya “no puede saltar como antes”, aseguró estar “vocalmente mejor que nunca”.
Durante la misma entrevista, el artista relató un incidente ocurrido en Utah, donde debió recibir oxígeno en plena actuación. El concierto se celebró a unos 1.311 metros (4.300 pies) sobre el nivel del mar, y Stewart lo desconocía.
“Tuve un problema de salud, que fue mala suerte. Acababa de tener bronquitis al mismo tiempo que actuaba a gran altitud. Estaba en un estado lamentable”, contó a The Sun.
Añadió que un miembro de su equipo le aseguró que no estaban por encima del nivel del mar, por lo que salió a escena a toda velocidad con tres canciones rápidas. “De repente, no podía respirar. Terminé el show, pero fue muy doloroso”, afirmó.