Disney Studios alcanzó los USD 4.000 millones en recaudación global durante 2026, convirtiéndose en el segundo estudio en lograr ese hito tras Universal, según informaron medios especializados el 11 de agosto. El logro impacta a los principales actores de la industria cinematográfica, incluidos exhibidores, cadenas de cine y estudios rivales, y marca un punto de referencia para la competencia entre los grandes conglomerados de entretenimiento.
De acuerdo con información publicada por Deadline, la cifra se confirmó tras el éxito comercial de estrenos como Toy Story 5 y The Devil Wears Prada 2, ambos lanzados bajo el sello de Disney y sus filiales. El portal reportó que Universal fue el primer estudio en cruzar la barrera de los USD 4.000 millones este año.
La competencia por el liderazgo en la taquilla mundial se ha intensificado entre los grandes estudios estadounidenses en la última década. En años previos, Disney ostentó el primer lugar en recaudación global en nueve de los últimos diez ejercicios, según fuentes de la industria. La cifra de este año se inscribe en un contexto de recuperación y expansión del mercado tras la pandemia, con una lista de estrenos programados que refuerza la apuesta de los estudios por las franquicias y secuelas.
El 11 de agosto de 2026, Walt Disney Studios superó oficialmente los USD 4.000 millones de recaudación global acumulada en el año, de acuerdo con un reporte de Deadline. Este monto convierte a Disney en el segundo estudio en lograr esa cifra durante el año, solo precedido por Universal, que alcanzó el mismo umbral el 2 de agosto. El registro se considera relevante por el contexto de competencia directa entre los principales estudios estadounidenses y la recuperación de los mercados tras la pandemia.
Según la información publicada por The Film News Blitz, la mayor parte de la recaudación de Disney provino de títulos como Toy Story 5 y The Devil Wears Prada 2, que lideraron la taquilla en distintos mercados. La marca de los USD 4.000 millones establece un nuevo estándar anual para los grandes estudios y redefine las expectativas del sector para el cierre de 2026.
El principal motor de la recaudación de Disney fue Toy Story 5, película que acumuló más de USD 1.095 millones en ingresos a nivel mundial, según Deadline. De ese monto, USD 624,2 millones provinieron de mercados internacionales, mientras que USD 471,3 millones correspondieron a la taquilla doméstica. Esta entrega de la franquicia animada se consolidó como la más exitosa del año para el estudio.
El segundo aporte relevante provino de The Devil Wears Prada 2, producida bajo el sello de 20th Century Studios, que generó cerca de USD 692 millones y permitió que la franquicia superara la marca de los USD 1.000 millones en su acumulado global. La oferta de Disney se completó con títulos como Hoppers de Pixar, que alcanzó casi USD 390 millones en el conteo internacional.
La competencia entre Disney y Universal en 2026 estuvo marcada por la rapidez con la que ambos estudios superaron la barrera de los USD 4.000 millones en recaudación mundial. Universal fue el primer estudio en lograr ese hito, impulsado por el rendimiento de películas como The Odyssey, The Super Mario Galaxy Movie y Michael. Universal alcanzó la cifra el 2 de agosto de 2026.
Por su parte, Disney igualó el resultado nueve días después, consolidando su posición como uno de los líderes del sector. Ambos estudios se distanciaron del resto en términos de ingresos y volumen de estrenos, marcando un año atípico por la concentración de éxitos en pocas compañías.
Con varios estrenos programados para la segunda mitad del año, Disney busca mantener la tendencia de crecimiento en ingresos y asegurar una posición privilegiada en la industria. El lanzamiento de Avengers: Doomsday y otros títulos de alto perfil podría incrementar la recaudación global del estudio antes del cierre de 2026.
La presentación de la programación para 2027 y los anuncios en la convención D23 marcarán la hoja de ruta para los próximos años. El desempeño financiero del grupo y la reacción de los mercados estarán condicionados por la evolución del consumo en salas, el comportamiento de las plataformas digitales y la respuesta del público a las nuevas propuestas.